De la Memoria al Movimiento: ¿Qué nos corresponde hacer hoy?
Author: The Provincial Administration of the Province of Our Lady of Guadalupe
Date Published: October 01, 2026
Queridos Hermanos y Hermanas:
El 3 de octubre de 2026 se cumplen 800 años de la muerte de San Francisco de Asís. Mientras yacía en su lecho de muerte, Francisco declaró: “Yo he hecho lo que me correspondía; que Cristo les enseñe a ustedes lo que les corresponde hacer”. En su oración para este Año Jubilar Franciscano, el Papa León nos recuerda que Francisco fue un hombre de paz, que llegó incluso a llamar Hermana a la Muerte, aquella a la que san Pablo llamó “el último enemigo” (1 Cor 15,26).
Durante sus dos últimos años de vida, Francisco padeció enfermedades físicas cada vez más graves. Perdió la vista y se debilitó hasta el punto de no poder caminar. Además, algunos hermanos intentaban orientar la Orden en una dirección que él no aprobaba. Sin embargo, Francisco siguió mostrando esperanza en el futuro, orando para que Cristo guiara a los hermanos después de su muerte. Los animó a continuar cantando el Cántico que había compuesto, incluso mientras él se despedía de ellos.
A lo largo de su vida, Francisco experimentó una profunda conversión. Sobrevivió a crisis y momentos de oscuridad, y de ellos emergió con una conciencia abrumadora de la misericordia y el amor de Dios por él. Compartió los sufrimientos de los pobres y marginados, descubriendo entre ellos la dulzura de la presencia divina. Sus ojos estuvieron siempre fijos en Jesús, quien le reveló la presencia humilde de Dios, incluso en medio del sufrimiento. Ese camino centrado en el Evangelio que él inició continúa hoy como un movimiento que sigue dando vida.
Francisco fue un constructor de paz y de puentes. Durante la Quinta Cruzada viajó a Egipto, desarmado y movido por la paz, para encontrarse con el sultán Malik al-Kamil, considerado por muchos como “enemigo de la Cruz de Cristo”. En las últimas semanas de su vida añadió nuevas estrofas al Cántico de las Criaturas para reconciliar al Obispo y al Alcalde de Asís. Además, fomentó un espíritu de fraternidad con toda la creación, llamando Hermano o Hermana a cada criatura. Se acercaba a todas ellas con afecto y cuidado, invitándolas a alabar a su Creador.
En medio de grandes violencias, pobreza y sufrimiento, Francisco siguió experimentando la bondad de Dios. El estado actual de nuestro mundo puede tentarnos a la desesperanza. Vemos cada día ejemplos de dolor, pérdida y sufrimiento en nuestra sociedad y también en nuestra Provincia. Es una muerte de las relaciones humanas y de la solidaridad. A pesar de los avances en las tecnologías de comunicación, existe una falta de conexión auténtica y un creciente distanciamiento entre las personas. Muchos viven en compartimentos aislados, relacionándose únicamente con quienes comparten su misma visión del mundo.
La confusión de nuestro sistema político pone de manifiesto una creciente polarización, una mentalidad de “nosotros contra ellos”, con poco espacio para la escucha respetuosa y el diálogo. Estamos perdiendo un sentido colectivo de identidad y de responsabilidad hacia nuestros semejantes, así como la convicción de que trabajando juntos podemos generar cambios positivos. Somos testigos del ascenso de una pequeña élite cuya prosperidad y seguridad parecen garantizadas. Quienes poseen poder y riqueza explotan los recursos naturales, las personas y la tierra sin asumir plenamente su responsabilidad por el bien común. Existe poca preocupación por las consecuencias que estas acciones tienen para los más vulnerables, así como una pérdida de respeto por nuestra Hermana Madre Tierra, nuestra casa común.
Los efectos perjudiciales son visibles en diversos contextos culturales y geográficos. Dentro de la comunidad latina existe un sentimiento de pérdida del Sueño Americano. Algunas familias consideran que ese sueño ya es inalcanzable, mientras que otras perciben a los inmigrantes recientes como una amenaza para su propio éxito, seguridad y visión del bien del país. Muchos afroamericanos sienten que se les vuelve invisibles, ya que sus experiencias, luchas, logros y contribuciones no reciben el mismo reconocimiento que los de otros grupos. Algunos pueblos indígenas perciben una disminución de su influencia y control sobre sus propias vidas, oportunidades limitadas y escaso apoyo gubernamental, sumados a problemas de pobreza y adicción.
En Cuba crece el sentimiento de desesperación, acompañado por la falta de dignidad y de recursos básicos, mientras que cualquier forma de disenso público puede conducir al encarcelamiento. Un bloqueo impuesto con el propósito de impulsar profundas reformas políticas ha provocado mayores privaciones y sufrimientos humanos. En Oriente Medio, Sudán, Ucrania, Haití y otras regiones, las guerras injustificadas y las ocupaciones ilegales continúan dejando innumerables víctimas inocentes, la destrucción de instituciones sociales fundamentales y un grave deterioro del medio ambiente.
Sin embargo, incluso en medio de la oscuridad y el dolor, la esperanza no se pierde. El ejemplo de nuestro hermano Francisco y su adhesión al Evangelio de Cristo siguen generando vida e inspiración. En el Capítulo Provincial de este año experimentamos optimismo y alegría. Sin duda, muchos de nosotros tenemos preocupaciones y ansiedades acerca del futuro. Pero nuestra fe en Cristo Resucitado y el apoyo de nuestra fraternidad son anclas firmes para nuestra esperanza.
Nuestras fraternidades han demostrado en muchas ocasiones su capacidad de manifestar la vida evangélica y sus virtudes. Hermanos de distintas razas, procedencias, perspectivas y personalidades muestran que es posible vivir juntos según el amor auténtico del Evangelio. Sabemos que surgirán conflictos interpersonales y que estamos llamados a afrontarlos como hermanos. También sabemos que la vida fraterna puede expresar nuestra fe y generar un entusiasmo que podemos ofrecer al Pueblo de Dios más allá de nuestras fraternidades. Del mismo modo, reconocemos cómo nuestros generosos benefactores y colaboradores laicos contribuyen abundantemente a nuestra misión con sacrificio e integridad.
Como Franciscanos, nuestra vocación es ser constructores de paz y puentes de encuentro. En una cultura que nos presiona para ver las cuestiones únicamente en blanco o negro, los frailes podemos sentarnos, escuchar y dialogar dentro de las “zonas grises” de las diferencias y los malentendidos. Formados por convicciones arraigadas en el Evangelio, podemos esforzarnos por contemplar las cuestiones desde más de una perspectiva, evitando el partidismo y la polarización. Podemos acercarnos con compasión a quienes percibimos como adversarios, reconociendo nuestra humanidad compartida como hermanos y hermanas. Podemos amarnos mutuamente a pesar de nuestras diferencias, permitiendo que estas se conviertan en fuente de creatividad y comunión.
Cada día somos testigos de cómo personas de buena voluntad siguen uniéndose para defender los valores del Evangelio, entre ellos la justicia, la paz y la dignidad de todos, compartiendo un espíritu de unidad y no violencia. Los actos de solidaridad en Negril, Jamaica, nos recuerdan nuestra responsabilidad, nacida de la fe, de respetar y cuidar a todas las personas como miembros de la única familia de Dios.
La importancia que nuestros recientes Papas, Francisco y León, han otorgado a la figura de San Francisco demuestra hasta qué punto su mensaje y ejemplo siguen inspirando a personas de todo el mundo a comprometerse con la construcción de una sociedad más justa, humana y pacífica. Celebremos este año el aniversario de su muerte con gratitud a Dios por el don de su vida, y pidamos que Cristo nos enseñe qué nos corresponde hacer hoy, así como se lo enseñó a Francisco.
¡Feliz Fiesta de San Francisco!
Fraternalmente,
La Administración Provincial de la Provincia de Nuestra Señora de Guadalupe
Hno. Michael A. Perry, OFM
Ministro Provincial y Siervo
Hno. Erick López, OFM
Vicario Provincial
Hno. John Aherne, OFM
Consejero Provincial
Hno. Peter Boegel, OFM
Consejero Provincial
Hno. George Camacho, OFM
Consejero Provincial
Hno. Henry Fulmer, OFM
Consejero Provincial
Hno. Colin King, OFM
Consejero Provincial
Hno. Roger Lopez, OFM
Consejero Provincial
Hno. Rommel Perez Flores, OFM
Consejero Provincial